Sábado 9:45 AM. Tal como habíamos acordado, nos disponemos a ir rumbo a la residencia de Tomás Molina, cuando de repente un funesto presagio se cruza en nuestro camino: Roro caminando por la vereda, amablemente nos saluda. Sin pensarlo 2 veces, y tratando de continuar nuestro camino como si nada hubiese pasado, nos tomamos cada uno el testículo izquierdo.
Tras este inesperado suceso, arribamos a la casa de “tiro libre” Molina, quién tras un claro “Pasen que está abierto” se dispone a recibirnos.
Barba de unos 5 días, pelo desprolijo y pantuflas, luce irreconocible. No parece ser el tipo duro de la defensa, ese de la estampa impecable y la cabecita levantada, aquél que le pega hasta a la madre. “Pónganse cómodos, me echo un cago y vengo”. Su living luce tal como uno se lo puede imaginar: arriba de un sillón de 2 cuerpos, la foto de Ernesto Guevara; en la pared de enfrente un poster enmarcado de Diego A. Maradona, de la época en que todavía le decían “pelusa”.
Tras 5 minutos de espera, puntual y profesional como acostumbra arribar todos los lunes a la cita de honor, aparece de vuelta el jugador. Luego de que amablemente nos invitara unos pocillos de café, sentados a la mesa, comenzamos ya el “mano a mano” prometido.
Sabrá Dios Press: “¿Cómo ves el presente del club?”
Tomás Molina:” Bien. La verdad que bien a pesar de que no llegamos a clasificarnos para la zona “A”; el equipo cambió la actitud.”
Sabrá Dios Press: “Hablemos ahora un poco de tu actualidad. Más precisamente del último golazo que hiciste en el partido pasado. ¿Lo recordás?”
Tomás Molina: “¿Cómo me voy a olvidar de esa perlita? Y pensar que después la gente piensa que soy rústico. La cosa vino así: los vende humo de siempre (el maravilla, el huevo, el facu) ya habían pateado tiro libres, uno peor que el otro. Yo ya venía caliente del primer tiempo, porque el puto del árbitro me sacó de onda una amarilla. Así que venía masticando bronca mal. En eso veo que se peleaban varios por patear, cazo el fulbo y digo “a la mierda.. lo pateo yo carajo”. Acomodé el futbol, lo puteo un poco al jugador de ellos para que me de distancia y me perfilo. Justo me acordé que mi viejo nos había ido a ver, entonces lo miro y le digo “Chango.. fijate a donde la cuelgo”. Da la orden el pito, cara interna del botín derecho y se la pinté en el ángulo derecho. Golazo.”
Sabrá Dios Press: “La verdad que sí, lindo gol. Cambiando un poco de tema, pasando a los refuerzos. ¿Cómo te sentís con el arribo del “ebrio” Cornet? Te lo pregunto porque es por todos sabido que con Pepe Lascano hacían una dupla importante abajo”
Tomás Molina: “Mejor imposible. Es cierto lo que decís del “calvo” (por José Lascano), pero ya al final se había venido a menos: estaba medio lento, gordo y pelado. Aparte con el Manu y el Araña abajo nos entendemos de memoria, como si nos conociéramos de toda la vida. Yo creo que se debe a que los tres compartimos el mismo amor: el alcohol y la noche”.
Sabrá Dios Press: “Te tiramos ahora un ping-pong de preguntas. ¿Te parece?”
Tomás Molina: “Dale.. pero no tarden mucho que ya me tienen los huevos al plato”.
Sabrá Dios Press: “Ok. Un jugador”
Tomás Molina: “Ariel Ortega”
Sabrá Dios Press: “Una fiesta”
Tomás Molina: “El paraíso retro, en Babylon”
Sabrá Dios Press: “Una comida”
Tomás Molina: “Los fideos con salsa y crema que hace mi vieja. Le salen mortal!!”
Sabrá Dios Press: “Un libro”.
Tomás Molina: “Las venas abiertas de América Latina”.
Sabrá Dios Press: “Una película”.
Tomás Molina: “Jumanji”.
Sabrá Dios Press: “Y ya para ir terminando, ¿qué tenés para decir con respecto a los rumores que dicen que sos más calentón que nadie; que de la nada te desencajás y te querés ir a los bifes?”
Tomás Molina: “Hijo de mil p… ¿De donde carajo sacaste eso? ¿Sos de Clarín vos p… de mierda? Váyanse ya de mi casa! Fachos del orto!!”.
Tal como lo indicaba el funesto presagio de Roro, la entrevista no terminaría de la mejor manera. Así que de regreso ya para el diario, decidimos pasar por una quiniela abierta y jugar un numerito: yo le puse dos pesitos al 13, “la yeta”; y mi compañero le jugó al 17, “la desgracia”.